Es el miedo un poco violento, la culpabilidad un poco violenta, la memoria un poco violenta.
Violentas las mañanas en que a las 6:30 debo levantarme, para llegar a tiempo a una sala llena de cuarentones, empresarios alemanes, que hablan ingles como britanicos nativos, de esos de ciudades grandes, que no saben pronunciar bien la "r", la de raton. De los que andan por las cloacas de londres y paris.
Violentos los interminables dias de trabajo en que soporto los retos de mi sub-jefe, mientras los zapatos nuevos que costaron 30 lucas, me rompen los talones y el dedo gordo del pie; es que son mas de cuetro horas de pie, sonriendole a la gente que pasa, mientras bailo el merengue que pusieron de fondo, para no aburrirme; es que nadie quiere comprar copete un dia domingo a las 10 de la mañana. Entonces trato de convencerlos de que tambien sirve para la caña y algunos se la creen, se llevan un par de botellas y se van tranquilos. El que no se la cree, es el promotor de zuco que no se va nunca y no se queda tranquilo cuano trato de hacerle entender lo mas politicamente y lo menos directamente, que no me interesa salir a tomar algo despues de la pega con el; "es que tengo que ir a almorzar donde mi abuelita", le digo, pero el insiste, al final se va, pero dice que me espera afuera, entonces no me queda otra que recurrir a mis dotes teatrales e idear un plan con la otra promotora para sacarnoslo de enzima. Asi que llego donde esta el y de pronto mi celu empieza a vibrar, "alo?, si ita, si voy saliendo del super, altiro voy, chau!"...."Era mi abuelita vite?, me tengo que ir altiro porque me estan esperando, pucha sorry, que ti bien!"...Me despido, le doy un beso en la mejilla, y me voy. Avanzo un poco y miro para atras, el promotor de zuco se quedo solo, haciendo pucheritos...