19/9
Tengo como 4 canas largas a cada lado de la cien, y otras pequeñitas creciendo.
Me gustan por que no son grises ni medias tintas, son blancas, blancas brillantes que a veces no logro identificar porque con la luz el pelo negro también me brilla y confundo pelos normales con canas. Me gustan porque siempre encontré bonito el pelo blanco, aunque ahora parezcan más un par de pelos sueltos.
Últimamente duermo mejor, desde que empecé a salir otra vez y dejé el encierro, pero también quiero pensar que desde que estoy en paz. Desde que siento que estoy menos rota, desde que siento que tengo botones de flores saliendo de mi cabeza y de mi cuerpo, que aún no florecen, pero tengo botones nacientes en mi interior. Tengo cicatrices también, hartas, unas se ven, otras, ni yo las veo.
A veces no me doy cuenta hasta que lo pienso, y siento que aún me duele, y entonces noto todas las cosas que pasé, que pasamos. Pienso en los niños, pocas veces los extraño, pero los extraño.
Creo que no me permito extrañarlos porque no se que hacer con eso, siento que debería hacer algo y no se que hacer, bueno si se, pero no se si soy capaz de llevarlo a cabo. La verdad es que creo que no soy capaz, porque me gustaría verlos, legalmente podría. Podría mandarle un correo a la mamá, preguntarle si puedo retomar el contacto con ellos, sin hablarles de nada, solo de mi. Pero a quien engaño? Ni a mi familia ni a mis amigos les puedo dedicar tanto tiempo, el proceso de los niños merece más tiempo que el que tengo.
Bailo más de 12 horas a la semana, a veces bailo más de lo que trabajo y definitivamente me gustaría bailar más.
Quiero ser bailarina, aunque no se que signifique, ya lo decidí, ya se que quizás es obvio, pero para mi no lo fue.
Todo en mi vida últimamente ha tenido que ver con la danza, todo, porque todo lo gestiono en torno a ella, mis horarios, mis relaciones personales, mi alimentación, mis decisiones laborales, todo.
Me ha costado valorarme como bailarina, no como algo que se hace para escapar de la rutina una vez a la semana, no como un aprendizaje que se adquiere para bailar en un galpón a final de semestre frente a la familia.
El año pasado, hace exactamente un año (y un día), bailamos en el parque o'higgigins, marcelo dice que había unas 5 mil personas, yo no lo se, pero solo veía cabezas, cabezas y más cabezas. Era interminable y no lo entendía, porque no me lo esperaba, yo pensaba "la gente quiere ir a carretear, que van a estar mirando a unos tipos bailar folclor", pero ahí estaban, y a medida que avanzaba el show las cabezas aumentaban. Y respondían, no era solo el aplauso, porque el publico siempre aplaude a menos que el show este muuuy malo. Respondían a la historia que les contábamos, aplaudían, gritaban, hacían uhhh's, y ohhhh's, cuando ocurrían cosas. Les estábamos comunicando algo y lo recibían. En ese show yo tenía una salida, después de una cueca que bailo sola con la pareja en el centro, es el mismo show que no bailé en la gala y tuve que prestarle mis zapatos a una compañera. Yo tenía esta salida, donde le hago un gesto al publico y me voy con la pareja, solos, y un uhhhh, a la salida. Que acaba de pasar? pensé, me costó varias semanas procesarlo.
El año pasado yo me iba a ir, este es mi último año, dije, porque después tengo que centrarme en lo 'importante', la pega, estudiar un diplomado, sigo bailando en alguna academia. "Este es el último" llevaba diciéndome los últimos 2 años, ya me voy a centrar, voy a volver con el felipe, llevaba un mes y medio viviendo de vuelta en puente, pero vamos a volver, le voy a decir que a la casa no vuelvo al tiro para que tengamos tiempo de re-encantarnos, pero vamos a volver, ya me voy a centrar.
2 días después del parque o'higgingins, 1 semana bailando en diferentes lugares, me bajé por inercia en el metro ñuble, me senté en el suelo y me pregunté que chucha quería. Y me di cuenta que no tenía donde meter mi relación, cuando lo iba a ver si no volvía a la casa? Donde lo metía?
No tenía donde meterlo, porque no quería una relación, quería bailar, quería hacerle ojitos al chico que me estaba haciendo ojitos, quería dormir sin tener que pensar que debía darle atención al pololo que parece que ya no quería. Y creo que el lo sabía mejor que yo, porque cuando nos juntamos ese mismo día y le dije que no íbamos a volver se la tragó con la serenidad de alguien que ya sabe lo que se viene, "me lo esperaba" me dijo, "no me diste ningún indicio de lo contrario en todo este tiempo". Bueno, quizás también tuvo que ver que ya tenía a otra persona, pero eso lo supe después.
Que sabía yo que lo que se venía era peor, que iba a saber yo que 6 meses después me iba a sentir tan rota? Y la gente no paraba de decirme que me veía tan bien, pero por dentro me sentía tan mal. Estaba rota, tenía un hoyo constante en la güata que me tragaba, tenía un lumbago que me punzaba.
Y todo lo que hice todo este tiempo fue funcionar, bailar y funcionar.
Hasta que llegó la pandemia, la bendita pandemia.
Porque no se como me levantaba, realmente no lo sé.
Y pude parar, pude luchar con mi cuerpo para que se levantara, pude aceptarlo y pude reconciliarme.
Pude llorar días enteros, quedarme en cama una semana entera, ver series, mirar el techo, levantarme a penas para hacer el aseo en la casa.
Nunca dejé de bailar eso si, bueno ya ni se si es bailar, no como se lo imagina la gente al menos. Nunca dejé de entrenar danza, salvo un par de semanas.
La verdad es que siento que hiberné un año entero, no me di ni cuenta del tiempo que pasó, ni lo que pasó allá afuera, excepto cuando tuvimos el estallido, pero eso es para otra historia.
Solo se que ahora disfruto del sol, y me siento en paz con muchas cosas.
Ya no siento que tengo un hoyo en la güata, ya no tengo un lumbago que me punza y no me deja estar de pie, ya no tengo un cansancio que me pesa. Lloro un poco todos los días, pero eso ya no me importa, porque puedo llorar y después reír sin problema, sin tener esa sensación de que mañana no me voy a poder levantar, aún tengo miedo si, pero eso también pasa de a poco, todo se ha ido pasando de a poco.
Pero no se que hacer contigo aún, no se que hacer con los niños, no se como enfrentar todo esto.
Con el tiempo he aprendido que hay dolores que son difíciles de digerir, que está bien llevarlos de a poco. He entendido que debía solucionar muchas cosas de mi, muchas que están en proceso aún, no se que hacer contigo.
24/9
Si se que te extraño, que te necesito mucho a veces, como estos últimos días en que me pregunto que chucha estoy haciendo y porque me frustra y me afecta tanto una tarea de danza que nada influirá en mi vida, porque no tiene nota, ni determina nada. Te extraño mucho pero tengo miedo. No se si tengo rabia ya, solo se que me tengo que cuidar, que es lo único que he pensado en todo este tiempo, recordar cuidarme, buscar lo que me hace bien, lo que me hace sentir bien, no hacerme cargo de aquello que no me corresponde, pero no siempre puedo evitarlo, no siempre logro verlo, no aún al menos.
No siempre se como cuidarme, a veces quiero que alguien me cuide.
Pero tampoco se como hacer eso, así que escribo este blog con infinidad de borradores que no publico, con migajas que me dejo para poder volver a disfrutar el sol.
Hoy es un día en que busco esas migajas, pero está bien, ya las encontraré.