domingo, noviembre 29, 2015

Tan Cerca Tan Lejos

Que ironía
Tan cerca del final, tan cerquita que casi lo toco
Acaricio todas las noches una nueva ilusión, que será de mi?
Bailo todas las noches con una nueva meta, un nuevo proyecto
Pero aquí estoy, a un conocido y un desconocido
a un examen de grado del final
Y aquí estoy huyendo no se de que
dilatando el compromiso hasta reventar
Que ironía estar tan cerca del final
Y tan lejos que la motivación parece no llegar.

domingo, noviembre 01, 2015

Sobre mi, según él

¿Cuando me voy a dar cuenta de que ya soy kinesióloga?
Sí, está bien. En el plano de lo burocrático y lo curricular me falta un cachito, como esos cachitos de manjar que me devoro cuando estoy a dieta. Pero en lo concreto, en lo que importa, soy kinesióloga. Lo que pasa, y he aquí el dilema, es que no me lo creo. Necesito que la realidad me abofetee en la cara y me diga que soy capaz, que lo logré. Mi problema es que no me creo las cosas buenas que me pasan, o las que hago pasar a los demás.
A medida que crezco me vuelvo más niña. Sé que él me mira con ternura como quién mira a un cachorro descubriendo el mundo y es porque lo estoy descubriendo, estoy siempre aprendiendo, siempre humilde. Aunque yo no me lo crea, tengo una actitud más suave que mi piel con 25 cremas.
Me gustan, al parecer, las cosas simples de la vida. Una ensalada con palmitos, un dulce con mucho manjar, tomar una michelada. Esa simpleza en un mundo de pretensión al parecer enamora.
Y estoy aquí, en las cabras, cocinando una ensalada, echándole Stevia a mi tecito que me compré, y el me mira y escribe estas líneas, y sabe que son líneas torpes, insuficientes, imprecisas, para describir ese torbellino de cosas que le provoco. Lo reducimos a un te amo, un acuerdo tácito para decir lo indecible. Decir que han sido casi 3 años que parecen casi 3 días, como un fin de semana en las cabras.

Me ama, pero más me admira, aunque me cueste creerlo.