De cierto modo me gustan nuestras dicotomías.
Me gusta comer tanto y más que tu, me gusta que otras comas más que yo.
Me gusta que mi desorden te saque de casillas, y que tu estructura sea tan obsesiva a ratos que no puedas dejar un correo sin leer en la bandeja de entrada.
Me agrada que sepas tanto que siempre tengas una respuesta, y me gusta saber tan poco que siempre tengo una pregunta.
Es siempre bonito que me mires con ternura cuando olvido una y otra vez la misma información, que me mires con ternura cuando repito una y otra vez la misma historia como si fuese la primera vez que te lo cuento, que me mires con ternura cuando me sorprendo hasta de las cosas más pequeñas.
Me gusta cuando lloras, y esa aura de superioridad queda guardada bajo la almohada. Cuando te vuelves niño afligido de penas y desasosiegos, y te das cuenta que todos los libros del mundo no sirven para consolar una lagrima.
Nunca dejo de entender que me aguantes tanto, admirando que te quedes al pie del cañón el tiempo que sea necesario para poder darme un abrazo cuando crees que lo necesito, incluso aunque te pida que no lo hagas.
Siempre es bueno cuando bailas aunque digas que no bailas y te muevas con la música como un niño rapeando, sin darte cuenta que estás bailando.
Me gusta, desde este caos que soy, hacerte saber, que las cosas improvisadas también pueden salir bien.
Siempre es bueno cuando bailas aunque digas que no bailas y te muevas con la música como un niño rapeando, sin darte cuenta que estás bailando.
Me gusta, desde este caos que soy, hacerte saber, que las cosas improvisadas también pueden salir bien.
Sigo sin entender que no te rindas, que no te rindas jamas, que no te rindas con la vida, que no te rindas con la universidad, que no te rindas con tu familia. Viéndote así, entiendo un poco más, porque nunca terminas de rendirte conmigo.
Entiendo un poco más porque no dejas de rendirte con este caos que soy, que no deja bajar la retaguardia.
Entiendo un poco más porque no dejas de rendirte con el desorden de mi mente que inventa palabras y repite historias, que pelea a diario tratando de huir quien sabe de que.