"Seguramente mañana me aparecen moretones"
Pensé mientras me tocaba la piel delante de las axilas, adoloridas de tanto practicar lifts con mi eterno compañero de baile.
Cada cierto tiempo es así, me aparecen moretones y magulladuras perdidas en mi piel.
me las toco y lo encuentro bonito, que bonito que el baile te deje marcas en el cuerpo y que te des cuenta horas después. Como para recordarte que estuviste bailando, porque a veces, ni cuando bailo me doy cuenta que estoy bailando.
A veces olvido que estoy bailando, lo olvido mientras lucho con todas las otras emociones que vienen con la danza, lo olvido mientras lucho con la frustración de no ser buena bailarina, lo olvido mientras trato de expresar lo que estoy bailando y sacarme esa cara de poker de concentrada que bien podría tener una ameba.
"A la frustración ya debiese estar acostumbrada"
Eso pienso siempre que lucho por dar el paso en el tiempo justo, por mantener la postura, por suspender, bajar los hombros, cambiar la cara y 5, 6, 7 ,8...los brazos! los pies! abre las caderas, flecta las rodillas, baja más! suspende más! firmes los talones, y los muslos ya me tiritan, me duele la espalda, cuando termina esto? no puedo más, por favor que nos de un descanso, necesito tomar agua.
Me miro en el espejo y veo un cuerpo tosco, tratando de moverse al ritmo de la música.
Yo se que la gente no lo entiende, porque me gusta bailar si sufro tanto? Porque me gusta bailar si nunca quiero levantarme para ir a ensayo? a veces da paja pu.
Pero ahí voy otra vez, sagradamente 12 horas a la semana a ensayar y sufrir, sufrir de cuerpo y sufrir de mente.
"Pero si todo te ha costado en esta vida Tae", pienso mientra bailamos tango por primera vez, mientras me aguanto la frustración porque se que no me van a seleccionar para bailarlo, porque se que ni yo me seleccionaría, pero que hermoso sería bailarlo! ¿Porque no puedo ser como mis compañeras que bailan como si respiraran?
Y me acuerdo de todo lo que sufrí en la u, pero ahora es distinto, quizás por que estoy más grande, porque ya no desisto si algo me cuesta mucho o si me demoro más en aprenderlo, pero también es distinto porque quiero hacerlo, y como se que me cuesta no dejo de pensar en como mejorar, entonces voy a la nutricionista para tener mas musculatura y quizás así no me tiriten tanto las piernas, trato de hacer yoga en la casa para tener más elongación, aunque dure 1 semana y después llegue tan cansada que no lo logre, guardo plata para tomar intensivos de ballet en el verano, veo videos en el metro para entender como se baila, no dejo de pensar en bailar y en como bailar mejor.
Una de mis hermanas me comparó con una adolescente obsesionada por grupos de kpop, enserio? ENSERIO?
"Porque estoy llorando así?"
Me preguntaba mientras me caían las lagrimas a moco tendido el último día de la gira por argentina.
Mi director se emocionó, el tipo duro, serio y a veces amargado se emocionó.
Y entonces no me pude contener, ni siquiera lloraba por el, ni siquiera tenía muy claro por que lloraba, pero no podía parar, no podía hablar.
Horas para darme cuenta por que lloraba, horas para darme cuenta que el viaje a argentina había blandido sobre mi un yugo ineludible. Ya no puedo dejar de bailar, ya no puedo dejar la compañía, ya no puedo parar. Quiero bailar, no me importa ser mala bailarina, no me importa tener poca flexibilidad, no me importa la falta de técnica, voy a bailar. Voy a bailar y bailar hasta que pueda abrirme de piernas y suspender, voy a bailar hasta que pueda bailar tango sin errar el tiempo, voy a bailar hasta que ya no me limite el cuerpo para bailar.
Tantos años suspendidos, tantos años huyendo de eso que no podía ser huido, lloraba porque ya no tengo otra opción. Que otra cosa podría hacer? Viajar los fines de semana, ver más a mi familia, pasar más tiempo viendo series y mas horas de sueño, por su puesto que podría, por su puesto que podría.
Pero ahí estaba esa emoción de ver a un animal moviéndose en su hábitat natural, mientras veía la pasión de los argentinos bailando Zamba para el olvido, ahí estaban esos pelos de punta al ver a las Bolivianas bailar Caporal y Tinku, ahí estaba esa alegría con las coquetas Paraguayas sonriendo con un jarrón en la cabeza. Y ahí estaba esa paz, de vernos a todos bailando juntos, enseñándonos lo que entendemos por folclore. Cerré los ojos un segundo, solo un segundo para no olvidar la sensación, para no olvidar las palabras del organizador el primer día; "El Folclor latinoamericano es uno solo".
Que otra cosa podría hacer? Bancarme la frustración, practicar, aprender, elongar, suspender, ah la maldita suspensión.
No hay otra cosa que podría hacer.
Solo Bailar.