domingo, septiembre 26, 2010

-Valle Paraiso-

Cuando hablan del puerto, cuentan sus historias de amor, cantan las borracheras en cada balcón. Admiran los murales, los colores, la canción. Cuando un extranjero arriba en el valle, le hablan del Cinzzano, Journal y el Roma. Lo llevan a Cerro Alegre, Avenida Alemania no falta, hasta Playa Ancha y La Piedra Feliz. Le hablan de historia, de los tiempos en que lo llamaban pancho, de los marinos que dejaban amoríos, de las mujeres que esperaban los navíos.

Pero señores, no en desmedro de lo anterior, hay en este puerto mucho más que sabor. Pues entonces, cuando le pregunten a usted de este paraíso, hable de la toma Violeta Parra, a la sombra de la carcel de valparaiso, donde los pobladores construyen sus casas entre amigos y en sus ventanas el sol alumbra desde el alba, mostrándoles la cordillera nevada al levantarse, para embriagarlos con los púrpuras del mar al atardecer. Cuéntele al extraño que estas personas sacan agua de un pozo, que acarrean burros hasta las quebradas, que son un puerto de vida silvestre.
O mejor, si no quiere llegar tan lejos, llévelo a los cerros, cualquiera, para que se pierda entre recovecos olvidados, que escarbe más allá de las paredes exteriores disfrazadas de color; donde entre pasajes arrinconados, los hogares crean puentes entre precipicios y puertas, donde las amas de casa cuelgan la ropa entre pasillos de madera y mantienen la puerta del vestíbulo custodiada por algún quiltro recogido días atrás. Dile que se detenga a observar a los niños que juegan en los escalones, en las barandas, en las portadas. Que saltan de una ventana a otra y corren cuesta arriba en carrera por el titulo de triunfador. Y si se queda mucho rato, encantado con este lado B, quizás los guardianes no le reconozcan y ladren y ladren sin cesar, y la ama de casa deje colgar la ropa y los niños dejen de jugar. Si eso ocurre, dile que sonría, los salude y parta a la mar. Que deje tal cual este paraíso de gentes y valle de ricas pobrezas, que se vaya feliz y cuente a sus amigos lo que vió. Así, cuando más extraños arriben esta vez, que sean hordas las que visiten estas escaleras, centenares los que bajen desde las quebradas, que sean miles los que vean la verdad!

1 comentario:

Java Jabón dijo...

magnifico!
hermoso preciosooo!!
de hecho eso es lo que más amo de valparaiso, sus calles escondidas, y sus sueños atrapados!
miss you tae!