En Chillán tuve una paciente, cuyo nombre no recuerdo, de 80 y tantos años con deterioro cognitivo llegando a severo, a la que tratábamos de sacarle el oxigeno suplementario (Porque a la larga hace mal, produce dependencia, daño oxidativo y todas esas cosas técnicas y medicas).
Cada vez que llegábamos, la nieta de 18 años, cuidadora principal, decía que le había puesto el oxigeno por que "se ahogaba" y la saturación bajaba mucho.
Cada vez que llegábamos tenía una saturación normal así que no le creíamos mucho a la nieta y pensábamos que era más por aprensión de ella.
Hasta que un día mientras la evaluaba, pasó de estar calmada a respirar cada vez rápido, jadeando con esfuerzo, moviéndose con angustia y llamando desesperadamente a su madre muerta.
Y lo entendí.
La señora no se ahogaba por el daño pulmonar que ya arrastraba, se ahogaba porque se angustiaba, y al respirar rápido sus pulmones no eran capaces de oxigenar la sangre.
En resumen el problema no eran los pulmones, el problema era su cerebro.
Finalmente y basados en el conocimiento muy científico que teníamos la dimos de alta sin oxigeno, y a merced de su demencia.
Con todo lo de mi Ita me he acordado mucho de ella.
Básicamente porque la demencia de mi ita nos impide distinguir si su desesperada solicitud por paracetamol obedece a un dolor real o a una consecuencia de su mente.
Y ha sido un yugo para todos.
Entonces pienso en la nieta de la señora, sin redes de apoyo tratando de lidiar con su abuela.
Pienso en mi ita y me pregunto, ¿que importa si el dolor es real?
Para ella lo es, y deberíamos contribuir a disminuirlo.
¿Deberíamos entonces darle paracetamol cada vez que pida, incluso si eso excede la dosis diaria y la pone en riesgo?
Quizás nuestro error es que tratamos de explicarle que trate de vivir con ese dolor, que no puede tomar paracetamol.
Quizás deberíamos concentrarnos en darle los últimos años de su vida sin ese dolor que acosa su cuerpo, SU dolor.
Pienso en mi paciente y me doy cuenta que cometí un error.
Quizás debimos dejarla con el oxigeno, no importa que le hiciera daño, no importa que se hiciera dependiente.
Pero al menos en los años por venir, le hubiésemos facilitado la vida y a la de su nieta.
Escribo esto porque es un recordatorio de un error.
Del día en que dejé que la salud occidental y la "evidencia científica" estuvieran sobre el bienestar de un paciente.
Lo escribo para no olvidar.
miércoles, febrero 14, 2018
No Olvidar.
Publicado por
Sub.Realista
A Las
1:59 a.m.
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1 comentario:
:)
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