No soy una persona confrontacional.
Simplemente elijo irme de los espacios donde no me siento a gusto.
O los evito incluso antes de darme cuenta.
Antes pensaba que era malo, porque sentía que callaba muchas cosas.
Siempre admiré a la gente más confrontacional, había una parte de mi que quería ser como ellos.
Pero ahora me doy cuenta que no vale la pena gastar energía en espacios y personas que no van a cambiar.
No tengo espíritu guerrero.
Y pensaba que eso me hacía una persona débil, sumisa.
Pero he aprendido que mi fortaleza no radica en la confrontación.
Y aún así siento que han sido pocas veces las que me han pasado a llevar o he sentido que lo permití.
Curioso que la gente siempre me dice que debo ser brígida enojada aunque nunca me han visto así.
No peleo, pero ya no me callo las cosas tampoco.
Hablo cuando siento que es necesario hacerlo.
Y simplemente me muevo.
Buscando espacios para florecer un poco.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario