sábado, junio 18, 2022

Pensé que iba a tener pena al ver el show desde el publico.
Pero no..
Tengo tantas emociones.
Claro que tengo añoranza, claro que tengo nostalgia de ver el show y saber todo lo que está ocurriendo detrás, todo lo que esta ocurriendo adentro, ahí, en el circulo mientras todo lo que veo desde afuera son sombreros al unisono.

Se lo que ocurre y al mismo tiempo no lo se, por que no estoy ahí, no estoy adentro.
En cambio estoy afuera..y no siento pena.
Estoy afuera y estoy emocionada, entregada a la capacidad que tiene el show de transportar, de hacerte parte, de vivir la altanería de huaso, lo convencional, lo que la gente cree que entiende por folclor y al mismo tiempo de romper ese esquema.
El show transporta, te hace viajar por todas las emociones, te tensa un zapateo, que va a pasar? van a pelear?, te hace reír un garzón, te hace sollozar y sentir escalofríos la pena incontenible de la mujer a la que plantaron. Y paff, alegría alegría, volvamos al ruedo y sigamos bailando y disfrutando... Como la vida misma, te desenamoras y enamoras una y otra vez, como los amantes que se encuentran por una noche y juguetean en las sombras.

Y cuando ya crees que terminó, que ya no hay nada nuevo, que la cantante hace su solo hermoso y te para los pelos, paff! otra vez, no hay escenario suficiente, no  hay distancia suficiente porque viene el carnaval, porque llegó el carnaval! Que es eso de dejar el show en un escenario? esto no es un show, es un carnaval, un pasacalle, es el abuelo que esperó un año para llegar.
Ahhh, y el abuelo, hueon el abuelo!, no tengo palabras, realmente no tengo palabras.

Pero ya se van los carnavales, ya terminan, de allá lejos se escucha el retumbar, ya vienen por ultima vez.
Pero antes... una ultima vuelta, un ultimo pasacalles, un ultimo abrazo y hasta pronto, de vuelta al polvo y hasta el otro año. Ya volverán los carnavales....

Y entonces me dicen que salió como el pico...
Como el pico? ah si si. Se nota la partida más en frío, las caídas de pañuelo, las lineas que no funcionaron, y las cien veces que se les perdió el centro.
La caída del tango, la pata que se le enredó a alguien, el floreo a contrapulso y el sonidista que no enganchaba con los músicos y no apagó el micrófono de marcelo mientras la vale cantaba. Si claro si, los errores, las desteñidas, las caras de inseguridad... Saben que es lo que más se notaba? Cuando alguien no me transportaba, no me hacia parte, cuando se olvidaba que más que la coreo y las figuras hay una interpretación de base. Eso es lo que te transporta, eso es lo que te hace pasar por la tensión, alegría, tristeza, todo en un show! Y ahí esta uno, acompañando al abuelo en su tristeza, en medio de los zapateos, en silencio sepulcral con el dolor. Como si fuera parte, no un externo, no es un grupo de bailarines como quien ve algo bonito en la tele, somos parte, nos hacen parte. Y ese potencial, el de hacernos parte, espero que más allá de sus errores y correcciones técnicas que necesiten hacer, sepan valorarlo y entender que en el momento en que interpretan algo, no existen.

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