Se me olvida que fueron unos intensos años.
Denunciaron mi papá, bailaba 12 horas a la semana, me separé, dejé de ver a mis hermanos, dejé de bailar en la compañía, enfrenté las consecuencias de todo lo anterior.
Se me olvida que vivía a otro ritmo y a veces quisiera retomarlo más rapido, siempre quisiera andar más rapido.
Se me olvida que el cuerpo tiene sus tiempos y sus ritmos.
Tiene melodias, a veces dulces melodías.
Se me olvida y quisiera vivir como si nada de lo anterior hubiese ocurrido.
Hoy dedico el tiempo y la energía a buscar mis formas de vivir.
A entregarme a esas cosas que no me gusta hacer porque capaz que si pudiera viviría sin comer, sin hacer aseo, sin cocinar, sin dormir.
Pero el cuerpo me recuerda que soy humana y entonces tengo que hacer el aseo, cocinarme para comer y planificarme para no morir de ansiedad.
Hay una negación a recordar la humanidad en todo esto.
Harta falta de humildad.
Me entrego a los dolores y a las penas sin freno.
A eso si.
Me entrego, les dejo pasar para que me retuerzan, me despido.
Me entrego a los placeres,
con un poco de freno...
Un poco no más, para no dejarme caer en el caos.
Mi caos es sencillo, creo.
Es desorden, es ansiedad, es dolor, es insomnio.
Mi caos me aprieta el cuerpo, me tensa, me ahoga
Mi caos me acompaña,
un poco todos los días.
A veces dejo que me abrace.
a veces me entrego, a veces me dejo caer.
Me entrego a este sin sentido largo y doloroso llamado vida.
Me entrego a las tardes en la cocina, me entrego al aseo, a la planificación, me entrego al pelo con tomate y cara lavada en el trabajo.
Me entrego a mirarme en el espejo y saber que esa no soy yo.
Ya no me importa, a veces si me importa.
Esa no soy yo,
Odio cuando los pacientes me miran con cara de asumir ago de mi, odio cuando los compañeros de trabajo creen que me conocen.
Me rio...si supieran...
Pero ya no me importa, o cada vez menos.
El domingo salí con mi tata y bailamos cueca y boleros,
El domingo carretie con mi tata
Esa si soy yo.
Estaba en la cocina haciendo fritos de zapallo sin ansiedad.
Sin ansiedad no más, entregada al proceso de generarme comida.
Sin nada más que pensar, con muchas cosas que hacer pero mi cuerpo y mi cabeza estaban ahí.
Quizás un budista me diría que mi espiritu tambien.
Pero no entiendo muy bien la dimensión del espiritu, aún no, así que no se si creo en ella la verdad.
No entiendo que no son tan materiales en este mundo, bueno en la psicología si creo.
Sigo respirando, todo esta en orden,
no allá afuera si no en mi cabeza, en mi cuerpo, en mi pecho.
Todo esta en orden en mi respiración.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario